EL FUTURO DEL SOCIALISMO, EL FUTURO DEL PSOE

Tengo la sensación de que quienes creen que lo mejor para España es que siga gobernando el Partido Popular, con el fin de que el PSOE “haga una oposición responsable” no miden adecuadamente las consecuencias derivadas de tal posición política.
Sostienen que los votantes “nos han colocado en la oposición”, al tiempo que consideran que no se puede gobernar con una amalgama de partidos, como la que representa Unidos Podemos, (Compromís, las Mareas, Em Comú Podem…).
Ciertamente, no es un problema menor, esa atomización del voto de izquierdas, pero esa es la realidad, millones de votos (5.049.734 -71 diputados-), que sumados a los socialistas (5.424.709 -85 diputados-), suponen más de diez millones de votos. ¿Diez millones de votos colocados en la oposición?
Esa es la base social de la izquierda, esa es la base que hay que articular y con la que sostener un proyecto político. Proyecto que, por cierto, se plasma con notable éxito en buen número de Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales, sin que parezca que se vaya a hundir el mundo y que, más bien al contrario, está dando buenos resultados de buena y decente gestión.
No obstante, esa base social, a nivel estatal, es insuficiente para llevar adelante un proyecto más ambicioso y requiere la modulación del mismo, de tal manera que lo que representa Ciudadanos (3.123.769 votos -32 diputados-) pueda o bien apoyar o bien no bloquear, un programa de regeneración democrática y de lucha contra la desigualdad, con la fuerza suficiente para tener una presencia en la política europea que acabe con las políticas de austeridad, fortaleciendo la acción de los Estados y de las propias instituciones europeas.
No se puede crear una alternativa mínimamente sólida sin un número suficientemente amplio (188 diputados) de apoyos que sostengan ese programa.
Ciertamente, esa fue la propuesta que el PSOE, con Pedro Sánchez a la cabeza, intento en la pasada legislatura, pero la falta de experiencia en una acción política de colaboración, de cesión y de inteligencia política –de unos y de otros- la llevó al fracaso.
Es la hora de intentarlo de nuevo, es la obligación de los progresistas. Hay mucha ignorancia y temeridad en los tiempos que corren, con niveles de pobreza y desigualdad insoportables, con el mayor descrédito de la política y las instituciones, para lanzar a un centro-derecha moderado a los brazos del Partido Popular.
Ignorancia y temeridad que olvida o no sabe que el defendido “Estado del bienestar” requirió, a nivel europeo, del pacto con esa derecha moderada, la cual, hoy, puede representar a sectores de la población, como empresarios, profesionales, conservadores anticorrupción, etc.
Al mismo tiempo, sorprende la ira que provoca Podemos en algunos dirigentes y militantes socialistas. Seamos claros, Podemos es el fruto de una acción política por parte del PSOE, en muchos aspectos, errónea, plagada de inercias, tacticismos, corto placismos y buenas dosis de sectarismo ante las voces que avisaban de lo que venía.
Se dice, y es absolutamente cierto, que los socialistas hemos perdido el apoyo de los sectores jóvenes y de las clases medias urbanas. Al mismo tiempo, hemos perdido grandes apoyos en las dos Comunidades (Vasca y Catalana) con mayores niveles de renta y en los que el conflicto territorial atraviesa sus sociedades y sus políticas.
No obstante, en el País Valenciano, territorio de saqueo, con la derecha más reaccionaria y corrupta del Estado, no ha sido una marca de Podemos la que ha articulado el voto perdido por los socialistas, no es una izquierda maximalista, no es la extrema izquierda, Compromís es otra cosa y nadie puede dudar de los buenos políticos y la importante y cualificada base social que ha conseguido esta formación política. Nadie puede dudar del buen hacer del Consell o del Ayuntamiento de Valencia.
No hace falta rasgarse las vestiduras, hace falta reflexionar y aprender de lo que ha pasado y está pasando, iniciar una nueva cultura política, alejada del “patriotismo de partido” que permita construir un proyecto político lo más consistente posible, radicalmente democrático, que no puede sostenerse en la añoranza de unos “tiempos que no volverán” y que requerirán de mucha generosidad, de una apertura hacia dentro y hacia fuera de un partido que puede estar inmerso en un “largo adiós” y que todavía puede evitarlo.
Así las cosas, no resulta fácil sostener la idea de permitir el gobierno del PP, con Rajoy o sin Rajoy.
Realmente, el apoyo a Pedro Sánchez en su intento de formar gobierno y contar con los apoyos parlamentarios de Unidos Podemos y Ciudadanos es actuar responsablemente, porque ser responsable es responder de las acciones tomadas y con esa acción, el PSOE y Pedro Sánchez pueden responder, pueden tener futuro, el futuro del socialismo.
Francisco Sanz, abogado y militante socialista.

Este artículo fue publicado por primera vez el 16 de septiembre de 2016 en  "Los Ojos de Hipatia" (ver)
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